La corrupción de alto impacto es el “plata y plomo” de un mercado negro como el que la prohibición de drogas genera.  Todo crimen organizado trabaja de la mano con la autoridad; la protección es indispensable para poder robar autos, secuestrar, robar combustible, traficar personas, contrabandear o vender drogas. 
 Aquí, en los EUA, en China y en cualquier otro país existe el crimen organizado.  La naturaleza humana es trabajar en equipo y si el delito o el mercado son buen negocio entonces se forman organizaciones delictivas.  En ese equipo siempre se debe incluir a la autoridad para obtener protección e impunidad.
Robar casas no es muy buen negocio así es que el equipo es pequeño y solamente incluye al policía de la esquina y a las casas de empeño. Robar autos es mejor negocio y genera una organización más grande que suele incluir a funcionaros de la fiscalía.
 Gracias a la absurda política prohibicionista, vender drogas es un magnífico negocio por lo que se genera una organización muy extensa que incluye a políticos del más alto nivel, aduanas de ambos países, policías municipales, estatales y federales, y en ocasiones, hasta al ejército.  
El cartel de exportación suele ser menos violento y más corruptor que el narcomenudeo, porque es más inteligente y entiende que cuesta menos pagar que matar. Por el contrario, el narcomenudeo es más violento porque tiene menos recursos y la necesidad de defender territorios más amplios.  
En los EUA el narcotráfico se “administra” por las autoridades, no se combate frontalmente como nos lo han hecho creer en las series de televisión.  Saben por experiencia, que es absurdo pretender bajar consumos atacando la oferta de las drogas. Hay mensajes tácitos a la mafia: “bájale al plomo, súbele a la plata y no me hagas ruido en mi ciudad”.  Sin embargo, la DEA le ha impuesto a México y al mundo entero, una lucha frontal contra la producción y el tráfico de drogas.  Pero ellos no aplican un Plan Colombia o un plan Mérida en su territorio porque saben que subiría la violencia y la corrupción de alto impacto.
¿Cómo se maneja la distribución de drogas en los EUA? Es un secreto muy bien guardado, pero un funcionario de muy alto rango alguna vez confesó: “Piensa en Wall-Mart y su centro de distribución nacional” y luego agregó “y si comentas esto que te digo, lo negaré rotundamente”. ¿Quién es el corrupto, entonces, la DEA o los mexicanos ?
Descabezar carteles es una estrategia absurda pues provoca la atomización de los mismos. Antes del Plan Mérida, México era un país con una tasa de homicidios relativamente baja y dos o tres carteles que manejaban el negocio. Hoy no sabemos cuántos carteles existen y la violencia se ha incrementado radicalmente en todo el país como lo reportamos en el Semáforo Delictivo.  Los mercados no se combaten con policías sino con principios económicos, pero parece que en México somos lentos para aprender lecciones.  Aunque justo es decirlo, Lázaro Cárdenas lo sabía y lo aplicó con éxito hasta que los EUA lo obligaron a recular. 
Esta guerra entre carteles -que nosotros mismos hemos generado- colapsa a la autoridad.  Una vez colapsada, la mafia puede extenderse a otras actividades y delitos como el secuestro, la extorsión,  el tráfico de personas y el robo de combustible.  Esa es corrupción de alto impacto. Se dio en los EUA de los años 20 con la prohibición del alcohol y hoy se da en México.   
No es corrupción ordinaria, no es el moche o la mordida de alto o bajo perfil.  Esa tiene otro origen sistémico y se reduce con esquemas de buen gobierno, de transparencia y con fiscalías independientes. La de alto impacto, no. Es importante entender la diferencia ya que el tratamiento es muy diferente. 
 Sin embargo, en México las tenemos confundidas.  Por tanto, no podremos reducir la corrupción si primero no atacamos la corrupción de alto impacto. Esa solamente se reduce arrebatándole el negocio a las mafias, es decir con la regulación de las drogas.  Sin dinero todo es más difícil, incluso delinquir, vaya, sin plata hay menos plomo. “México, can you hear me?”