¿Por qué México tiene una tasa tan baja de crecimiento económico -de 2 a 2.5% anual- en comparación al promedio de crecimiento de economías emergentes, que crecen al doble?
Respuesta breve: Por su economía de compadres que genera monopolios nacionales y locales.
México es un país en donde 10 familias controlan una buena parte de su economía (alrededor del 25%). Eso les permite vender caro en México y expandirse globalmente a costa del consumidor mexicano. Es lo que se conoce como economía de compadres.
A nivel nacional, estos monopolios económicos hacen ligas con los monopolios políticos y sindicales para asegurar su poder económico.
Pero la economía de compadres se da en todos los niveles: nacional, estatal y municipal. 
A nivel local, los compadres son amigos o socios de los gobernadores o alcaldes para hacer negocio  con el desarrollo urbano, la concesión del transporte público, la construcción de la obra pública y demás necesidades de la población. 
En el plano más oscuro, también hay compadres que lucran con negocios ilícitos, como la venta de drogas, las compras de gobierno o el negocio de los centros penitenciarios. En algunos estados, estos "empresarios" ponen y quitan gobernadores. Son los dueños del poder político. 
Los arreglos y negociaciones se dan siempre en lo oscurito porque las élites económicas nacionales o locales se entienden rápidamente con las élites políticas o sindicales.
Toda economía emergente tiene desequilibrios y siempre hay sectores de la economía cuyo ingreso crece mucho más rápidamente. Esto genera desigualdad en la riqueza de la población, pero una cosa es el desequilibrio propio de una proceso de cambio -que es natural y hasta deseado- y otro muy diferente, el desequilibrio por corrupción y arreglo entre compadres.
Hay otro sector de la economía mexicana que ha estado creciendo por su liga a la exportación de manufacturas y muy especialmente a la de la industria automotriz. Pero no es el único, también se han insertado en el comercio internacional empresas agrícolas y manufactureras mexicanas con mucho éxito. Estas empresas compiten no por arreglos con los políticos sino por su capacidad empresarial, su productividad, y su eficiencia administrativa.
México es, a diferencia del resto de Latinoamérica, un gran país exportador de manufacturas y no de commodities (materias primas). Es el más "asiático" de los latinoamericanos como dice el analista Ruchir Sharma.
La reformas implantadas en la administración de EPN estaban bien dirigidas a abrir la competencia a nivel nacional en algunos temas como las telecomunicaciones, la banca, el petróleo y la educación; pero nada hicieron por combatir la corrupción en obra pública, dinero para elecciones, desarrollo urbano y transporte público.
Tampoco entendieron la necesidad de pegarle al mercado de las drogas a través de la regulación y se fueron por la opción de la militarización, lo que sólo incrementó la violencia.
La "casa blanca" fue el inicio de la debacle, pero sólo la punta del iceberg, como lo demostraron la mayoría de los gobernadores priistas (y uno que otro panista y perredista).
Por otra parte, Ayotzinapa se convirtió en un símbolo de corrupción de alto riesgo, pero en verdad, lo que realmente preocupa a los mexicanos es la violencia extendida por todo el territorio nacional con ligas entre carteles de la droga y carteles políticos. El plata y plomo de cada día. 
El electorado mexicano se volcó por la opción de MORENA en un afán de abatir estas ligas corruptas que crean desigualdad, violencia y pobreza. AMLO supo aprovechar el descontento contra la "mafia del poder" y ganar contundentemente las elecciones y el congreso.
Sin embargo, si no actúa en sentido correcto, muy pronto puede enfrentar el descontento popular. Su austeridad personal vende bien, pero no resuelve el problema.
Ante la sospecha o supuesta evidencia de corrupción en el proyecto del NAIM debió haber transparentado el proceso, procesado a los culpables y sanear el proyecto, pero no cancelarlo, mucho menos con una encuesta a modo y un proyecto alterno inviable. Por dos razones: es un buen proyecto que contribuye al desarrollo de México y se deben cuidar los mensajes que se envían al inversionista extranjero.
Lo que la mayoría de los mexicanos quieren no es la cancelación del desarrollo o el regreso al estatismo económico de los 70 y mucho menos al cierre de competencia extranjera, sino que el desarrollo sea equitativo, con reglas claras, para el bien de México y no para los compadres. 
La regulación de las drogas como estrategia económica para abatir narco-mafias y reducir daños es la correcta. También lo es el de crear una Guardia Nacional, pero no por la vía de la militarización porque eso crea riegos mayores. La inseguridad extrema, la de ejecuciones y mafias va a bajar cuando avance en los hechos la regulación de drogas, no antes.  
Su perdón anticipado a los mafiosos económicos, políticos y delictivos, su perdón a los compadres que tanto daño le hacen a México, no es lo que el "pueblo sabio" quiere. Los electores buscan un sistema judicial que castigue a los corruptos. 
Devolverle el monopolio a PEMEX no es la solución, mucho menos lo son los proyectos de refinerías en un mundo que avanza hacia los combustibles alternos, ya que como todos sabemos, PEMEX siempre ha sido el icono de la economía de compadres, de la corrupción sindical, de la ineficacia y del despilfarro.
Cambiar de compadres con gobernadores o súper-delegados para beneficiar a MORENA tampoco es el camino. No decimos que esa sea la intención, pero sí es un riesgo muy claro porque en México el compadrazgo es parte del ADN y el centralismo lo enfatiza. 
No estoy seguro que un tren Maya contribuya al desarrollo del sureste. Mientras no se presenten proyecciones económicas es difícil juzgarlo, pero por ahora, nos parece un proyecto improvisado y chabacano con riesgos ecológicos y de despilfarro de recursos públicos. 
México exige un gobierno eficaz, transparente y honesto que combata de frente a los compadres de todo tipo en todos los niveles de gobierno. Un país con un verdadero sistema judicial. Un país de instituciones modernas y reglas claras que fomenten la competencia no los monopolios. 
"Me canso ganso", encuestas patito, perdones presidenciales, reducción de sueldos a funcionarios, caprichos y guardias militarizadas no son el camino correcto pues no corrigen nada, distraen del verdadero debate y mantendrán a México en tasas de crecimiento bajas. En cambio, sí crean un riesgo adicional de mayor centralización del poder presidencial.  
La resistencia a la crítica es otro indicador negativo.  AMLO debe abrirse a la crítica porque es lo único que lo ayudará a ser acertado en sus decisiones, de otra manera, se convierte en prisionero de sus ideas, de sus resentimientos, de su corte y de los compadres. 
No es lo mismo hacer campaña que hacer gobierno, y mucho menos, gobierno de transformación. Todos buscamos que haga esa transición, por el bien de México. Ya basta de compadres, ya basta de ser un país que sobrevive a pesar de sus malos gobernantes. En ello, seguiremos insistiendo las organizaciones civiles, los ciudadanos pensantes y los empresarios pequeños, medianos o grandes que no requerimos compadrazgos para competir. 
Santiago Roel R. Semáforo Delictivo