No a todos podrá gustar el estilo directo y un poco ácido de Nassim Taleb, autor, entre otros libros, de El Cisne Negro o Antifrágil: las cosas que se benefician del desorden, pero nadie puede negarle su conocimiento profundo sobre sistemas complejos, su pragmatismo, su inteligencia y su erudición en diversos temas. 
Sus libros se pueden leer varias veces pues tienen varios niveles de conocimiento. Hoy me encuentro releyendo Anti-frágil y pensando en México. 
Taleb, propone el término “anti-fragilidad” como algo más que robustez o resilencia,  como un sistema que se fortalece de la lucha permanente entre orden y caos. Son sistemas que no solo aguantan crisis, sino que se fortalecen de ellas, que siempre están listas para un evento inesperado o cisne negro.  Sistemas ágiles, con estresores constantes que los hacen estar alerta.   
¿Qué es anti-fragil? Todos los sistemas complejos, es decir, todo en la naturaleza. Los sistemas vivos. Los ecosistemas. La diversidad. La especie humana. Los sistemas sociales descentralizados y distribuidos. Los mercados libres. La internet.  Suiza, que es un paraíso para el desorden mundial político y financiero.  
 Todo esto evoluciona constantemente entre la competencia y la cooperación. Quizá los individuos sufren, pero el sistema se fortalece. Cada quien, desde su pequeña trinchera, desde su pequeño egoísmo, desde su pequeño sacrificio o ganancia, contribuye, sin quererlo, al ecosistema.   
¿Qué es frágil? Los sistemas sociales protegidos artificialmente. La comodidad. Los sistemas centralizados. La concentración de poder. Los mercados monopólicos. Las tiranías. La uniformidad impuesta.  
 Como lo propuse hace varios años en el libro ¿Cómo se ordenan los Sistemas Sociales? el sistema se auto-ordena con reglas básicas, información e intención.  
 Pensando en sistemas políticos, el sistema se fortalece con unas cuantas reglas que se ponen a prueba constantemente, mucha información, mucho respeto al proceso de auto-ordenamiento y mucha libertad de actuación. Un sistema que fortalece a la sociedad y limita al gobierno porque el poder de unos pocos siempre es peligroso. Un sistema que permite el ordenamiento de abajo hacia arriba.   
Del lado contrario, el sistema se vuelve frágil cuando hay un deseo de control, se promueve un exceso de reglas, se bloquea o distorsiona la información y se limita la libertad de actuación. Un sistema frágil es el que fortalece el poder del gobierno, el de una élite política o el de un líder “sabelotodo”. Un sistema que pretende ahogar o eliminar la competencia y la libertad de actuación de los individuos con temor, monopolios, favoritismo, burocratismo, centralización y jerarquía. Un sistema que intenta imponer un orden de arriba hacia abajo.   
Motivado por su descontento con el gobierno, el electorado mexicano votó en 2018 a favor de un cambio pero lo que ha obtenido es un sistema que pone al gobierno por encima de la sociedad.   
Nos hemos vuelto más frágiles como sociedad, como economía y como sistema político.  La administración, los servicios y las finanzas públicas también se han vuelto más frágiles. La intención de cambio era buena, los resultados son negativos.  
 En el 2021, la sociedad mexicana puede recapacitar y puede equilibrar el poder político en el Congreso. Eso sería un paso hacia a la anti-fragilidad o por el contrario, puede ser aun más frágil si insiste en otorgarle tanto poder a un partido y a una persona.   
En el largo plazo, la alternativa va más allá del equilibrio de poder en el Congreso. La sociedad debe limitar el poder de los políticos, con participación, vigilancia y valentía. Creando un sistema anti-frágil, en donde nadie es dueño del país. Un sistema de exigencia permanente que nunca confía en sus políticos. Un sistema de sociedad fuerte y gobierno limitado. Un sistema mucho más libre. Un sistema político, en síntesis, a prueba de perversos e ineptos.   
El error no es cometer errores, sino no corregirlos con rapidez. El error no fue buscar el cambio, sino pensar que el cambio estaba en los políticos o peor aun, en un solo líder carismático.  El cambio positivo siempre es ciudadano y siempre consiste en limitar el poder de los políticos y en darle el poder a la sociedad. Eso es anti-fragilidad.   
  • Santiago Roel R
  • Semáforo Delictivo