Los que votan por los populistas creen que ahora tienen voz. La sensación de poder es tal, que no logran ver la pérdida de garantías y democracia para todos. 
Por ello, aunque el desempeño sea malo e incluso peligroso, ellos prefieren ver los datos de su líder populista. 
Tienen razón en estar enojados con el estatus quo, pero no en seguir apoyando la anti-democracia. Habrá que ofrecerles una opción mejor pero, cuidado con enfrentarle a un líder carismático desde la oposición. Eso es más de lo mismo. 
El fondo del asunto es pensar en sistemas, no en personas y cómo la sociedad puede restablecer el equilibrio perdido en el Estado con participación valiente y claridad de ideas. 
Nunca nada bueno ha venido de un gobierno que concentra el poder y limita las libertades individuales. No lo fue en el pasado y no lo será en el presente. 
Nada bueno ha venido tampoco cuando los ciudadanos le otorgan sin condiciones el poder a un líder. El sentimiento religioso no sano en la política. Los países exitosos son los que desconfían de sus gobernantes y los limitan con leyes y con vigilancia permanente. 
Nos queda enfrente una ardua tarea de educación para estos ciudadanos encandilados  por su propio coraje y temor. 
La realidad hará su parte pero la otra parte, la tenemos que hacer los ciudadanos que sí creemos en la democracia, en las libertades y en los límites al poder político. 
Si estás preocupado por lo que le sucede a México, no esperes que otros hagan la tarea. El líder eres tú.  
Santiago Roel R