¿Usted se cree muy inteligente o considera que alguien más lo es?   
Piense de nuevo.
Trate de sobrevivir solo, sin la tecnología y el conocimiento que el sistema social y todas las generaciones que lo precedieron le han dado.   
La gran inteligencia no es de nadie en lo particular, es del sistema y éste ha tardado muchos años, muchas iteraciones y muchas interacciones para aprender. Ha seleccionado -mediante prueba y error, mediante muchas chiripadas o serendipia (suerte al navegar en un mar de aventuras aleatorias)-, lo que funciona y lo que no funciona.  
Muchos seres humanos se han sacrificado para que usted pueda sobrevivir. Usted mismo se sacrifica todos los días para que otros sobrevivan, aunque esa no sea su intención. 
Puede ser que usted sea el más egoísta del mundo y sin saberlo ni quererlo, le está dando información valiosa al sistema. Usted fracasará o triunfará en algunas cosas, y esa información le sirve a los demás. Su propia muerte, su lucha individual contra las enfermedades, los vaivenes del mercado, los familiares, los genéticos y los sociales le sirven a muchos. 
Su vida y su muerte son entonces, un sacrificio por el bien de otros. No importa que tan altruista o egoísta haya sido, usted siempre estaba actuando, sin saberlo, por el bien de los demás, por el bien del conocimiento colectivo y la supervivencia de la especie. 
Aun en un caso extremo esto funciona. Si usted fue el peor político, el más criminal de la historia y se cuece como haba en el infierno, la lección que le deja al mundo es valiosa, si es que el mundo quiere aprender de ella. 
La fuerza ordenadora viene de abajo-hacia-arriba y solo se convierte en un principio de arriba-hacia- abajo cuando se ha convertido en costumbre, en camino, en conocimiento probado...pero aún los principios son fluctuantes. 
Nada es permanente. Todo se pone a prueba todos los días, generación tras generación. Somos evolución genética y evolución cultural. 
La inteligencia radica en saber distinguir una oportunidad...pero aun eso tampoco tiene porqué ser racional, generalmente es intuitivo. Es una corazonada que se pone a prueba y que se puede machacar una y otra vez para ver si el resultado se repite. 
La mayoría de las veces actuamos sin saber por qué o para qué. No todo tiene explicación, ni intención. Los pájaros vuelan sin saber porqué vuelan, pero vuelan. Usted usa la mayor parte de la tecnología sin saber cómo funciona o para qué es. 
Puede ser que los más inteligentes son los que ponen a prueba las corazonadas, pero por igual, puede haber otros que tienen mejores corazonadas y otros más suertudos. 
Le damos mucho valor a la inteligencia individual sin entender que la inteligencia es colectiva e histórica. 
La diferencia entre los pájaros y el ser humano, es que el ser humano sí puede volar sin ser pájaro, es decir, puede no sólo aprender de la experiencia sino mantener, divulgar y perfeccionar el conocimiento con mayor rapidez que los pájaros. Y para ello, muchos humanos murieron sin desearlo y sin querer que usted pudiera hacerlo libre de riesgos. 
El análisis, en dado caso, debe venir después de la intuición y de la experiencia, no antes, y aun así, siempre corremos el riesgo de concluir justamente, lo que no es. De encontrar causas donde lo único que hubo fue suerte o de no ver la oportunidad donde sí la hubo. 
Los mejores sistemas político-sociales son los que reconocen esa inteligencia colectiva e histórica y mas importante aun, permiten que el conocimiento siga evolucionando con experimentación. Es decir, le dan espacio al fracaso, y por tanto, a la innovación. 
Si el sistema limita la libertad de los individuos, si le impone criterios desde arriba con afán de control, si le da más valor al poder de una persona que al poder de todos, malo el cuento porque entonces la inteligencia es de uno, no de todos. 
Aunque este líder fuera el más inteligente del planeta, es mucho, mucho más estúpido que la inteligencia, la experiencia, las corazonadas y la suerte de todos. 
No hay líderes sabios, lo que hay son comunidades sabias que no permiten que uno solo valga más que todos, que ejercen su libertad con egoísmo y sin mayor límite que la libertad de los demás. 
Santiago Roel R.
Lecturas sugeridas 
  • The Wisdom of the Crowds - James Surowiecki
  • The Secret of our Success - Joseph Henrich
  • Antifragile- Nassim Taleb