He aquí mi teoría: El ser humano, con su capacidad de consciencia, no hubiera podido sobrevivir sin el buen humor. Si la inteligencia nos condenó a vivir con ansiedad, el buen humor nos ha permitido seguir adelante, convivir y evolucionar. La risa es regalo de los dioses, de la evolución. 
 Si lo primero que hacemos al entrar a este mundo es llorar, lo segundo es sonreír. La madre sonríe y el bebé le responde. Se han conectado para siempre.  
Los chistes, tienen un buen nivel de consciencia, se ubican en el nivel de la Aceptación (350 en la escala de Hawkins). Los chistes sacan a flote frustraciones, enojos, prejuicios, anhelos y contradicciones de una manera agradable.  
La risa es el mejor indicador de que la tensión se ha liberado y que ahora aceptamos y reconocemos nuestras limitaciones. Nos reconocemos imperfectos y eso es sano.  
La aceptación es el primer paso para la sanción. Nadie puede sanar si no ha aceptado la verdad incómoda que le causa intranquilidad, que el inconsciente quiere expresar y que el consciente rebate inútilmente; tanta energía para defender lo que en el fondo, sabemos que es mentira.  
El buen humor nos integra a nosotros mismos y con los demás, nos hace más completos, porque logramos incorporar aquellas partes oscuras (Sombra) que no queremos ver de nosotros mismos: Nuestra agresividad, nuestros prejuicios, nuestros instintos, nuestro odio, nuestra envidia, nuestras debilidades, nuestra crueldad.  
El buen humor nos permite vernos en el espejo, tan débiles e imperfectos como somos, tan desnudos, tan pequeños y tan tontos... y eso es poder.  
El buen humor es deseo de vida. Es Chacra Dos. Es la capacidad de decir que sí, de sentirnos con el derecho a ser felices, a disfrutar la riqueza, el sexo, la creatividad, la dualidad, la energía animal. Quien no sabe reír seguramente es malo para ganar o disfrutar el dinero, malo para encontrar pareja y malo en la cama.  
¿Quieren mejorar su economía o su vida sexual? Regresen a la risa.
La risa fomenta el pensamiento creativo, la aceptación de los problemas y la sensación de que podemos resolverlos. Por ello, las tiranías personales y políticas no permiten ni la risa ni el buen humor. Se esmeran en moralizar y condenar con el fin de controlar. Son intolerantes y por ende, intolerables porque son contrarias a la naturaleza humana.  
Las personas y sociedades más sanas son por ello, las más alegres o cuando menos, las más tolerantes a la libre expresión de la comedia y la sátira política. La risa es vida y capacidad de convivencia. La risa es sexy, conecta, permite. 
 No se casen ni se enamoren de alguien que no sepa reír y no dejen que ningún régimen político quiera quitarles su capacidad de reírse de ustedes mismos, de otros y de ellos.  
No hay mejor antídoto a la tiranía que la risa y entre más la ejerzan, más enojados verán a quienes pretenden controlarlos con mal humor y moralismo de quinta...o de cuarta.  
Santiago Roel R. - Semáforo Delictivo